Visita a la base aérea de Los Llanos

La convivencia arrancó el domingo 9 de noviembre un poco después de las seis de la tarde, cuando partimos en una furgoneta y dos coches hacia Albacete.

Después de unas tres horas de viaje, llegamos a nuestro destino. Allí nos distribuimos para pasar la noche en dos lugares distintos, ya que eramos muchos.

El día 10 tras prepararnos y reunirnos todos,, emprendimos el camino hacia la base aérea de Los Llanos, que dista unos cuatro kilómetros de la ciudad de Albacete. Una vez allí, oímos misa y comenzamos el recorrido por la base.

En primer lugar, guiados por Álvaro Navia-Osorio, Capitán del Ejército del Aire, piloto de Eurofighter y cuñado del director, visitamos el hangar donde se encuentran los simuladores de vuelo: uno de Mirage F1, que ya no se utiliza por haber quedado obsoleto, y otro de Eurofighter Typhoon, que nos impresionó a todos, tanto por tamaño como por prestaciones y posibilidad de actuaciones. Todos probamos el simulador de Eurofighter, algunos con mayor acierto que otros. Álvaro estaba siempre al lado del que «pilotaba», dando consejos para volar mejor y explicando algunas de las prestaciones del Eurofighter y sus propias experiencias. Mientras esperábamos cada uno a nuestro turno, podíamos observar como despegaban y aterrizaban cazas, helicópteros y aviones en la pista, que queda justo delante del hangar donde nos encontrábamos.

 

Cuando todos hubimos probado el simulador, nos fuimos al hangar donde guardan los Eurofighter. En el camino hasta allí, pudimos ver varios de estos cazas estacionados en las pistas. También había dos Harrier y algunos Mirage F1.

En el hangar, Álvaro nos mostró los distintos componentes de los Eurofighter, y nos tomamos fotos uno a uno dentro de la cabina de uno de los cazas que allí tenían. Luego, también nos fotografiamos todos juntos delante de uno de los aviones. Posteriormente, hicimos lo mismo con los Eurofighter que había estacionados fuera, con los F1 y con los Harrier.

Por último, Álvaro nos mostró los trajes de vuelo, que están equipados con dispositivos para evitar que, en cambios bruscos de altura, la sangre del piloto se acumule en el su cerebro o, al contrario, su cabeza se quede sin riego sanguíneo, ya que ambas situaciones le provocarían una pérdida de consciencia. Para que viéramos cómo se pone todo el equipo, Álvaro vistió a Rodrigo, como si fuera a pilotar. También nos enseñó el nuevo modelo de cascos para Eurofighter, con el que se puede marcar el objetivo mediante gestos, haciendo más rápidas y efectivas las maniobras.

Una vez acabada la visita, recogimos nuestras cosas y volvimos a Madrid. Durante el viaje, estuvimos intercambiando impresiones, comentando todo lo que habíamos visto y, también, durmiendo un poco. La verdad, fue una experiencia fantástica que yo creo no olvidaremos nunca. Cambio y corto.

 

 

2015-03-15T16:53:37+00:00 15 de marzo de 2015|