Convivencia de esquí en Sierra Nevada

Jueves. 29 de enero del presente año. Dos furgonetas aparcadas en la puerta de Montalbán. 18 esquiadores se embarcaban en un viaje hacia la última ciudad en ser conquistada por el Imperio Español: Granada.

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Las cuatro horas y media de viaje se pasaron volando. La furgoneta gris no tenía radio, pero no hizo falta, dada la presencia de algunas de las mejores voces de España en la expedición. Nada más llegar fuimos a por los esquís y las botas, y a cenar a casa de Evelio, cuyos padres nos recibieron con hospitalidad inigualable. Comida, billar, chimenea, buena música. No podíamos haber empezado mejor.
Al día siguiente empezaba el esquí. Subimos a Sierra Nevada sobre las 9 de la mañana y nos pusimos a ello. Fue un día de aprendizaje para unos cuantos. Hubo, sin duda, notables avances tanto en la técnica como en la confianza. Aunque no faltaron las caídas, con sus consecuentes reacciones. Yago se las tomaba muy bien; parece que la nieve y él siempre han sido grandes amigos. José, por su parte, decía: «A mí me pasa lo que me dice mi entrenador de fútbol: ‘No vas mal… sólo te falta confianza y ritmo'».

El sábado la estación estuvo cerrada por el temporal, por lo que aprovechamos para ver la ciudad tranquilamente y probar algunas de las mejores tapas de toda Granada.

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Y el domingo… el domingo fue el gran día. Después de la.Misa.matutina en el Club Montalero de Estudiantes, subimos a Sierra dispuestos a disfrutar de un día espectacular. Ni una nube había en el cielo. Los novatos ya no se caían y los expertos nos deleitaron con bajadas y saltos de ensueño. Tuvimos la suerte de tener el artículo mas vendido de estas pasadas navidades, el palo de selfies, con el que pudimos grabar unos cuantos videos mientras bajábamos.

No hay nada como una convivencia de esquí. Fue un plan increíble. Y sino, preguntadle a Jesús, que desde entonces, creo que no ha soñado con otra cosa que con esos días en Sierra Nevada.

 

2015-03-15T17:21:46+00:00 15 de marzo de 2015|